Ganadores Premios Nacionales De Música 2016 

11 de octubre de 2016

Hoy se entregaron los Premios Nacionales de Música con la presencia de la ministra de Educación y Cultura, María Julia Muñoz, y del director Nacional de Cultura, Sergio Mautone.

En esta edición concursaron más de trescientas piezas musicales en 8 categorías: académica; popular de raíz folclórica; rock, pop y tendencias; tango; candombe; murga; tropical y jazz/fusión.

Ganadores Premios Nacionales De Música 2016


Académica
1º Caosmos, Fernando Condon.
2º La Tiza, Vladimir Guicheff.
3º Eje, Maia Steinberg.

Popular de raíz folclórica 
1º Claroscuros, Carmen Pi.
2º Habanera del monte, Martín Tejera.
3º Zamba de Neptunia, Federico Brann.

Rock, pop y tendencias 
1º Boca de lobo, Maximiliano Silveira.
2º Donde quieras estar, Gustavo Souto (Banda Atlántico negro).
3º Carta para un fantasma, Santiago Montoro.

Tango
1º Sueño de tango, Pablo Camilo Álvarez Vega.
2º Hasta siempre, Jenny Rodrigo González.
3º Crónicas, Hugo Rocca.

Candombe
1º Candombe solo, Patricio Petruchelli.
2º Candombe de eliminatoria, Carlos Quintana.
3º Mapa tesoro, Nicolás Ibarburu.

Murga
1º Siete vidas, Martín Saco.
2º Montevideo fugaz, Pablo Riquero.
3º Barrio Eternidad, Fabricio Ramírez.

Tropical
1º Valió la pena, Oscar Alejandro Cabrera.
2º Perdóname, Gabriel Medina.
3º Sueño americano, Bartolo Aguilar.

Jazz fusión 
1º Electriphónico, Manuel Contrera.
2º A la Klein, Gonzalo Levin.
3º El inmigrante, Liber Galloso.

 

 

"Me siento muy contento y agradecido por este premio..."

Flamante y con inminente presentación llega el disco Trampolín, de
Santiago Montoro, una edición independiente con el apoyo del Fondo Nacional de la Música. Montoro a primera vista aparece como guitarrista, pero, ahondando en su biografía, devela facetas que lo definen como un músico completo: guitarrista, compositor, cantante y productor, aunque siga siendo más conocido por su rol con las seis cuerdas, junto a Rossana Taddei, Tatita Márquez o más recientemente Nico Oyarsa; muchos no saben que integró La Sonora del Sur y Luanda, o que a raíz de su participación en el II Festival de la Canción de Montevideo (1997) en el que resultó finalista, se publicó su primera canción, titulada “Thelonious Monk”; o bien que fuera coautor de “3 balas en el tambor”, hit de consumo interno y un poco más de La Sonora del Sur.
Claro, es que con la llegada del nuevo siglo Montoro se fue a España, donde permaneció por una década alejado de la escena uruguaya, aunque no por eso en silencio, y es precisamente allá donde debutó discográficamente con su álbum Vida breve (2001), al que le seguiría Autovía del sur (2006). Y es allí también donde además de participar en varios festivales, su canción “Vida breve” fue seleccionada para ser grabada junto a Jorge Drexler en un disco de músicas del mundo publicado en beneficio de un proyecto de la ONG Médicos del Mundo. También es en el viejo continente donde gira junto a Rossana Taddei, Gustavo Etchenique y nada menos que Jorge Flaco Barral, interpretando las canciones de Taddei por varios escenarios; pero Montoro un día volvió, y Trampolín es el resultado.
Un disco estilísticamente ecléctico, que lo presenta aquí con un pie como cantautor y otro como solista con banda, dualidad que Montoro explota según sople el viento, o por decirlo de otra manera, en algunas canciones se coloca a sí mismo bien al frente y en otras más en banda o integrado a lo grupal. Es que hablamos de un muy buen guitarrista, factor no indispensable para los hacedores de canciones, pero sí algo que puede incidir en el compositor, quien habitualmente queda relegado ante la ductilidad del intérprete, sobre todo en cuanto a letras se refiere, aunque no sea éste precisamente el caso más
extremo.
En su debut de principios de siglo, Montoro incluía entre sus propias canciones versiones de otros autores: “Válgame Juana”, de Kiko Veneno, “Tu voyeur “, de Jorge Drexler, y “Hay veces”, de Gastón Ciarlo, compositores -principalmente Veneno y Drexler- a los que si les sumamos un poco de reggae y un poco de rock, definen bastante bien al músico que hoy nos ocupa, en el que es permeable también la rumba, la MPB y hasta un poco La Vela Puerca.
11 canciones componen Trampolín, 11 canciones pop bien arregladas, interpretadas por un buen combo musical -Gustavo Etchenique, Federico Blois, Nacho Mateu y el propio Montoro- que también incluye varios invitados, como Hugo Fattoruso, Rossana Taddei -coautora de dos canciones-, Mateo Moreno, Sebastián Larrosa, Fabián Pietrafesa, Tatita Márquez, Guillermo Daverede y Camila Montoro (su propia hija), entre otros, todo bajo la producción magistral de Nacho Mateu.
 
Con “Náufrago” se abre el álbum, en medio de hermosos piques de guitarra folk, mientras canta: “Soy un náufrago perdido en la huella de los días / que faltan por vivir/ yo no creo en el destino y no importa lo que esconda / pero sé que es así / Mi soledad / aguarda tendida ante tus pies”. Sigue “Trampolín”, exquisita rítmicamente y no menos melódica, para luego dar paso a “No corras tanto”, groovera y con toques de música disco, ideal para la bola de espejos, donde Mateo Moreno y su bajo deleitan.
Luego “Mariamaría”, anteriormente incluida en Autovía del sur, reggae en su máxima expresión, que, en estilo y metafóricamente, devela la identidad de “María”. Después “Salario mínimo”, más en plan cantautor, igualmente efectiva y rumbera, acústica y a puro cajón con escobillas, sutil. En definitiva, un disco fresco más para la cada vez mayor oferta vernácula, que depende de la efectividad de Montoro en su difusión para traspasar el círculo íntimo, la jugada más difícil para un músico interesante pero de bajo perfil. Un álbum atractivo que merece atención y ser difundido tanto como defendido en vivo, que entrará sin que lo pienses en tus oídos por su
 melódica e interpretativa, mientras el cantor se acomoda para llegar con su voz. Trampolín se presentará el jueves 9 de mayo a las 21.00 en la sala Zitarrosa. ■
Mauricio Bosch
 
Como pasó con tantos de los que asomaron en los últimos años de la dictadura, la emergencia de Santiago Montoro como solista fue lenta. Participó en la Sonora del Sur, acompañó a Fernando Ulivi e hizo unas pocas movidas personales antes de trasladarse a España en 2001. Desde su regreso en 2010 se viene destacando como un competente productor artístico, guitarrista refinado e imaginativo, acompañante, entre otros, de Rossana Taddei y Guillermo Daverede. Este* es el primer disco que edita desde su regreso (los dos anteriores salieron cuando estaba en Europa). Su música es “pop”, pero no en el sentido de comercial, sino en el de una versión de rock que tiene la preocupación y el gusto por un tratamiento pulido, con un repertorio de recursos cultivado, y dentro de un marco de control expresivo. Es también pop en el sentido un rock que está de vuelta de los roquismos y, como en la New Wave, encuentra “arte” en expresiones menos ostentosas de artisticidad, más enchastradas de elementos de lo divertido y lo efímero.
El sonido es casi siempre pleno, tipo banda beat, lo que dificulta (sin impedir) clasificar a Montoro como “cantautor”. La mayor importancia relativa de la música sobre la letra es otra diferencia con esa etiqueta. La influencia de Drexler siempre fue importante en Santiago (desde mucho antes de la fama internacional) y sigue apareciendo aquí. Pero no se traduce, como en algunos colegas, en una obsesión excluyente con climas tiernos y gestos lindos –que aparecen sólo esporádicamente aquí, como en “Sin paz”–, sino tan sólo en la materialidad de algunas sonoridades, de algunos giros o ideas, como esa veta de ritmo hemiólico rioplatense que tiene “Salario mínimo”, algún título en común (“Crece”), la presencia de ciertos planteos micropolíticos genéricos y no-incómodos (“el derecho a soñar”, la vindicación del Sur, vivir el momento).
Lo que se pueda distinguir de Drexler en su música, el citado ritmo hemiólico y un dejo de candombe semiexplícito en “Autovía del sur”, son lo más “regional” del disco. Las influencias de Mateo y Opa supieron ser decisivas en la formación de Montoro, y sus trabajos previos tenían algo más de milonga, candombe y murga, pero esos elementos aquí fueron filtrados. Capaz que en España le salió la uruguayez, mientras que ahora hay una cierta hispanidad, detectable en esas escalas medio gitanas (con segunda aumentada) que aparecen en “Dejar el ghetto” y “Marimaría”, además de una versión dance de una canción de El Combolinga. Pero no hay ninguna  fectación en eso (el acento sigue siendo cien por ciento montevideano).
Es una música vital, con swing, llena de estribillos pegadizos y muy bien encontrados, que parece asumir en forma desembozada el cometido de producir placer, hacer mejor el momento del oyente. Pero el camino hacia ese objetivo no es el más obvio –el que puede fallar por aburrimiento–: está intervenido por obstáculos superables que refinan el disfrute, animan la escucha. La propia voz de Santiago tiene un dejo rugoso, no lindo, y su enfoque interpretativo es gozoso pero no muy sentimental. En las composiciones disfruta algunos breves desplazamientos armónicos que obligan al oyente a replantear el “dónde estamos parados” (por ejemplo, en “Náufrago” esa incursión en la tonalidad de la sensible, o en “Salario mínimo” y “Sin paz” las incursiones en si menor en un contexto de re menor). También hay desplazamientos rítmicos (el estribillo en siete de “Paraguas”, y una canción toda en cinco), y sonoridades muy bien encontradas (muy lindo el arreglo de clarinetes de “Sin paz”, o la combinación de guitarra eléctrica con wah-wah y acordeón en “Dejar el ghetto”). El disco cuenta con dos coautorías buenísimas con Rossana Taddei (que canta en una de ellas). La producción es impecable y creativa  Mateu coprodujo el disco con Montoro). Los músicos son excelentes. La presentación en vivo será en Sala Zitarrosa el jueves 9 a las 21 horas, y la banda estará integrada por Sebastián Larrosa, Alejandro Labandera, Francisco Etchenique, Pomo Vera y Federico Blois. 
 
Guilherme de Alencar Pinto

 

El Faro

Lunes 29 de febrero de 2016 - 13:40 hs.

El músico, docente y productor continúa presentando su producción como solista, acompañado por sus "cacharros", según comentó en El Faro.

Montoro recordó, además, sus inicios en el departamento de Canelones cuando "silbaba" cassettes enteros de sus artistas favoritos. Más tarde cursó estudios musicales.

En 2001 emprendió viaje a España donde permaneció una década. A su regreso editó el disco Trampolín; el mismo que se encuentra presentando por estos días en diversos puntos del país. 

Escuchar entrevista

 

tomado de:

http://www.emisoradelsur.com.uy/innovaportal/v/83519/30/mecweb/santiago-montoro-presenta-su-trabajo-solista?3colid=14916

Un “pluriempleado” musical en “trampolín” propio

180.com.uy2/5/2013

Publicado el: 8 de mayo de 2013 a las 19:36

Por: Mauricio Erramuspe

 

http://www.180.com.uy/articulo/33121_Un-pluriempleado-musical-en-trampolin-propio

 

 

Montoro ha trabajado como productor, guitarrista, ingeniero de sonido y también en proyectos solistas. Esa diversidad lo hace definirse como un “pluriempleado” de la música.

“Toda esa conjunción de tareas o de trabajos dentro de la música son los que me han ido sustentando. Disfruto de cualquiera de esas tareas muchísimo. Evidentemente este proyecto es muy especial dentro de esas tareas porque es una creación mía, que quiero mostrar y que tengo la suerte de hacerlo”, afirmó.

Al hablar del disco, el músico dijo que es la presentación de años de trabajo, ya que algunos temas vienen desde España, aunque se presentan en nuevas versiones, y otros son de reciente creación ya aquí en Montevideo. Dos canciones, incluso, son coautoría con Rossana Taddei.

“El disco tiene la mitad de canciones nuevas y algunas versiones de temas que incluso grabé en España. A pesar de esas diferencias de origen el disco tiene un sonido muy homogéneo y con una línea muy marcada en el sentido de que es muy fresco”, afirmó.

De la grabación participaron invitados como Hugo Fattoruso, Taddei, Mateo Moreno, Sebastián Larrosa, Fabián Pietrafesa y Tatita Márquez, entre otros. Todos músicos con los que Montoro ha trabajado en distintas oportunidades y desde distintos roles. Muchos de ellos estarán en la Zitarrosa para la presentación.

La vuelta de Montoro fue en 2010, ahí se tomó un año sabático de sus proyectos personales y comenzó a integrarse a la escena colaborando con otros artistas. La grabación del disco llevó un año y ahora está listo para presentarlo.

En su carrera ha trabajado con muchos y variados artistas, desde Jorge Drexler a Fattoruso, pasando por Jorge Galemire, Rafael Antognazza, Gustavo Echenique o Popo Romano.

“Es un lujo y siempre es un aprendizaje conocer un músico nuevo y hacer música con esa persona. Siempre hay algo que aprender y que disfrutar. Es la diaria del trabajo musical y es muy interesante, a partir de ahí las influencias y la incidencia en lo que uno hace después es muy importante”, contó.

La oportunidad para verlo es este jueves a las 21 horas en la Sala Zitarrosa. Las entradas cuestan 150 pesos.

 

 

 

 

 

Un trampolín vital

hoyesrock.com  2/5/2013

http://www.hoyesrock.com/index.php/noticias/notas-y-articulos/1031-un-trampolin-vital

 

 

El próximo jueves en la Sala Zitarrosa, se presenta a las 21.00 hs, el músico Santiago Montoro, con su disco “Trampolín” y una sucesión de artistas amigos invitados.
 
Santiago Montoro viene con años de experiencia y desarrollo musical compartido con grandes artistas y músicos uruguayos, y vuelca ahora todo su material creativo en un trampolín que convoca al encuentro. Conversamos sobre su trabajo y presente, y sobre este disco que significa un reencuentro con su tierra y el público uruguayo.
 
Tenés una larga trayectoria como músico, como guitarrista colaborador de otros músicos, y con un bagaje experimental de 10 años –nada menos que –en España, ¿Qué sentís en este 2013 como músico, y qué significó ese aprendizaje en la Madre Patria?
 
Me siento afortunado de poder vivir de algo tan disfrutable como la música. Es una suerte poder participar y a la vez nutrirme de los proyectos de otros artistas con los que he venido trabajando como guitarrista y productor. En este 2013 me siento además muy feliz de presentar este nuevo trabajo y de continuar ahora en Uruguay con este proyecto que desarrollé durante 10 años en España. Ese período fuera del país resultó determinante en muchos aspectos de mi vida, permitiéndome tocar muchísimo y desarrollar a nivel musical la “personalidad” o “la manera de hacer” que ahora siento propia.
 
¿Cómo definirías a TRAMPOLÍN? Tiene rock, funk, se puede ver una influencia de esas colaboraciones con tantos músicos reconocidos, ¿lo sentís así? ¿Cómo fue la parte creativa compositora de los temas?
 
El nombre Trampolín viene de una de las canciones del disco. El concepto que plantea ese tema es el de un salto hacia adelante, sin vuelta atrás. Una declaración de intenciones que tiene que ver con la manera de ver el mundo y este momento histórico en el que es preciso que cada uno cambie. Estoy convencido de que la suma de esos pequeños cambios de actitud, pueden cambiar de manera positiva y verdadera el mundo en que vivimos.
 
Con respecto a la música hay una mezcla muy ecléctica de estilos e influencias y por supuesto que la colaboración de los músicos que participaron en el proyecto ha sido determinante en el resultado del disco. También lo ha sido el trabajo de Nacho Mateu como productor artístico. Si bien el disco tiene un sonido bastante homogéneo, acústico y fresco, el aspecto creativo tiene orígenes diversos. Algunas de las canciones fueron compuestas durante el período de trabajo en España, otras son canciones nuevas, dos de ellas compuestas en colaboración con Rossana Taddei una artista que admiro muchísimo y que he tenido la suerte de colaborar como guitarrista en muchas ocasiones. Además hay una versión de un grupo Español; El Combolinga.
 
¿Qué proyectos o actividades tenés planteadas para este año?
 
La idea para este año es seguir tocando y mostrando este proyecto. Con lo cual espero poder llenar la agenda de oportunidades de compartir con el público estas músicas y las nuevas que seguro surgirán.
 
¿Y cómo ves la movida cultural y particularmente de la música en Uruguay, y qué perspectivas ves para la misma?
 
Uruguay ha cambiado mucho en bastantes aspectos. En cuanto a lo musical me sorprende la cantidad de propuestas interesantes que se pueden disfrutar. Proyectos muy profesionales con músicos talentosos que ojalá puedan conseguir proyectarse más allá de nuestras fronteras ya que constituyen, al menos desde mi punto de vista un verdadero y tangible capital.
 
¿Cómo plantearás el set en la Zitarrosa? Habrá muchos connotados invitados del ambiente, 
¿Cómo venís?
 
El concierto del 9 en la Zitarrosa será presentado junto a Francisco Etchenique en batería, Pomo Vera en bajo, Federico Blois en Percusión, Alejandro Labandera en guitarras y Sebastían Larrosa en teclados. Además contaré con la presencia de unos cuantos invitados de lujo. Entre los ya confirmados; Mateo Moreno, Tatita Márquez, Guillermo Daverede, Fernando Ulivi, Ruben Ottonelo y hasta mi hija Camila, aunque seguramente se sumen nuevas sorpresas en este sentido.
 
Invitados de lujo, muchos músicos, diversidad musical con calidad artística y muchas tablas encima de experiencia, suman un combo más que apetecible para ir a ver a este Trampolín de Montoro, que nos convoca a disfrutar sin más que mirando hacia adelante con los oídos bien abiertos.